5.2 Diferentes rutas al conocimiento
5.2.1 ¿Qué es conocer?


En esta primera parte de la lección aprenderá sobre el método para producir conocimiento científico y verá cómo distinguir la ciencia de otro tipo de recolección de conocimiento, incluyendo el periodismo científico.

Es totalmente legítimo en este punto preguntarnos que es eso que llaman ciencia, dónde empieza y dónde termina.

La ciencia empieza con: “Quiero conocer”.

“Conocer” es tan natural y tan directo que tratar de definir lo que significa puede parecer extraño. De hecho, explicar lo que queremos decir con “conocer” puede ser extremadamente complejo, pues puede tener muchos significados.

Si buscáramos los sinónimos, veríamos que “conocer” puede significar tener conocimiento, entender, leer o ver, sentir, evaluar, reconocer, considerar, analizar, practicar o dominar.

“Conocer” a alguien significa que hemos visto a la persona (en persona o a través de sus logros), que podemos reconocer a esa persona dentro de un grupo, y que estamos al tanto de su existencia. Pero para en verdad conocer a alguien, hay que conocerlo íntimamente, al punto de poder predecir su comportamiento y reacciones además de comprenderla suficiente para explicar su personalidad a otros.

“Conocer” un objeto, hecho o fenómeno significa que uno puede describirlo visual y virtualmente, explicar cómo interactúa con otros objetos a su alrededor, y decir cómo influye sobre su ambiente y cómo es a la vez influido por él.

Dentro del contexto de la ciencia, “conocer” significa ejercer la curiosidad, observar y recolectar suficiente información para identificar, distinguir y describir las diferentes características de la realidad de la manera más veraz. Esta realidad puede ser real, virtual, concreta, natural, artificial, abstracta, física o metafísica.

Y ejercer la curiosidad produce conocimiento.

Más comúnmente, el conocimiento hace posible razonar y eventualmente desarrollar argumentos racionales.

¿Es usted racional o irracional?

La racionalidad es la esencia de lo que es racional; es el producto de la razón. La raíz de la palabra “racionalidad” (del latín ratio) significa cálculo.

La razón no es lo mismo que la intuición, la sensación, la reacción espontánea, las emociones o la creencia. La razón empieza con el sentido común y se desarrolla a través de la capacidad de contar, medir, ordenar, organizar, clasificar, explicar y discutir.

El discurso racional es pues aquel que es coherente, debatido y construido sobre una especie de “cálculo” lógico, que es bastante diferente de la opinión personal. Un discurso así tiene que ser cierto en un contexto universal.

La irracionalidad, no obstante, se rehúsa a someterse a la razón. Un individuo irracional no sigue la lógica y actúa por objetivos encontrados. Sus decisiones a menudo son incoherentes. También se puede decir que el mundo irracional incluye el mundo de lo desconocido, de la superstición, del misticismo y de lo inaccesible, incluyendo aquello que va contrario a la razón.

¿Dónde comienzan las creencias?

Empezamos a entender “¿Cuál es el significado del conocimiento?” examinando el significado de “conocer”.

El conocimiento objetivo es aquel que resulta de analizar las cosas como son, manteniéndonos a nosotros mismos fuera de la imagen. Es una manera clara de conocer y valorar, y genera el poder para rechazar, refutar, aceptar, adoptar, mantener cierta distancia e incluso modificar las cosas. El conocimiento viene con la obligación de formular preguntas y poner a prueba nuestra ignorancia. “Conocer” algo hace posible aplicar la razón, para observarlo y analizarlo.

Las creencias son diferentes al conocimiento. Son un modo de explicar el universo dotándolo de capacidades, cualidades, sentimientos y emociones. Las creencias dan un significado intrínseco a las cosas. Como ejemplo, para ciertos individuos el número 13 es considerado de mal agüero. En algunas culturas, el arco iris advierte sobre malos presagios, es la espada de Dios; en otras, indica dónde se oculta un tesoro, y es por tanto de buen agüero.

Las creencias requieren una aceptación y compromiso inmediatos; construyen raíces en lo más íntimo de nuestro ser. Las creencias religiosas son más comúnmente una búsqueda personal e íntima de la verdad. Las declaraciones y proposiciones que acompañan a las creencias requieren que éstas sean aceptadas tal como se presentan. El conocimiento religioso requiere la aceptación de hechos y declaraciones que no pueden ser demostrados. Por ser una creencia, la existencia de Dios no es objeto de la ciencia, pues no hay modo de demostrarla o negarla. El budismo, judaísmo, hinduismo, cristianismo y el Islam no son sino algunas de las grandes religiones que han conformado y siguen conformando la historia de la humanidad.


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