8.2 Antes de empezar a grabar


Empecemos por admitir el hecho de que la televisión es el medio más superficial de todos. Su poder popular proviene de la fuerza de sus imágenes, no de la cantidad de palabras o el número de ideas que usted quiera comunicar. Aunque haya realizado un trabajo preparatorio y tanta investigación como sus colegas de prensa escrita, su reporte final sólo usará una fracción de la información recopilada, si la compara con un artículo de periódico. Al principio, tendrá mucha información; a medida que proceda se dará cuenta de que la cantidad de información que puede presentar en un tiempo dado es cada vez menor. Muy pronto descubrirá que en un reporte de diez minutos no puede explicar las minucias de la física cuántica o los procesos bioquímicos de una célula.

Es imposible detener un programa de televisión para dejar que el espectador busque en el diccionario una palabra que no conoce. Además un programa de televisión compite con otras distracciones, tanto en el hogar como con los otros canales, a través del control remoto. Por lo tanto, tendrá que tener claridad absoluta sobre lo que quiere decir y lo que en verdad importa, así como del estilo cautivador y entretenido que deberá crear para mantener la atención del espectador. Para el televidente, siempre es más atractivo descubrir la relación que pueda existir entre la investigación y su vida cotidiana, o cómo su vida puede ser cambiada o afectada por los adelantos de la ciencia.

Naturalmente, esto exige que usted conozca quién es su audiencia. En muchos países puede hallar esta información a través de encuestas de opinión de audiencias realizadas por la administración de su canal o de entes especializados. En todo caso, las audiencias tienen que ser tratadas como un público totalmente lego. Ni siquiera una persona bien educada está necesariamente informada acerca de todos los tópicos de investigación sobre los que usted va a reportear. Pero tampoco debe pensar que sus televidentes son estúpidos: imagine más bien que son inteligentes pero que no están muy informados acerca de un tema particular. Siempre es útil verificar la cuestión con su editor o editora: si él o ella comprende su historia, es probable que también lo hagan sus televidentes.


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